Miércoles, 21 Agosto 2019

QUE VER

QUE VER

GENERAL

El municipio se encuentra a 20Km. De la A-3 Madrid-Valencia, a su paso por Castillo de Garcimuñoz, a 15 Km. A su paso por San Clemente:

  • La Autopista La Roda- Ocaña (AP-36)

  • A-31 Madrid – Levante

  • A-43 Extremadura – Levante.

  • N-301 Las Pedroñeras

Estas vías de comunicación sitúan a La Alberca de Záncara a una hora y media de

Madrid y Valencia.

La Mancha, junto con la Alcarria, forma parte de una unidad geológica limitada por la Cordillera Central, Los Montes de Toledo, Sierra Morena y el Sistema Ibérico. Constituida por una formación terciaria, se constituye como una llanura amplia y perfecta. Su altitud media sobre el nivel del mar oscila en torno a los 700 metros, siendo en el caso de La Alberca de Záncara de 819 metros.

La Alberca de Záncara posee un clima continental mediterráneo seco, caracterizado por su escasa pluviosidad y temperaturas contrastadas con inviernos fríos y veranos muy calurosos.

El municipio cuenta con productos agroalimentarios de gran calidad, como el ajo y el vino.

PATRIMONIO ARQUITECTONICO

En casco de la población podemos diferencia dos zonas:

  • El casco antiguo. Su trazado original se remonta posiblemente a la época árabe con una trama urbana que se extiende alrededor de la plaza de arriba o plaza del ayuntamiento. Se caracteriza por calles estrechas, anguladas y con bastantes cuesta empinadas.

En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento y La Iglesia Parroquial. Se trata de una plaza típicamente castellana, rodeada de casas y que ha visto pasar los principales acontecimientos de la población. Este conjunto arquitectónico ha sufrido bastantes alteraciones en los últimos tiempos y nada queda ya de las antiguas casas hidalgas, el resto son casas que delatan su carácter eminentemente agrícola.

El Ayuntamiento, edificio del siglo XVI. Se trata de una edificación que alterrna el sillarejo y la mampostería en su construcción. Es un edificio de dos plantas, la de abajo con una entrada porticada con cuatro arcos de medio punto sobre pilastras puramente renacentistas. En la segunda planta se encuentra actualmente las dependencias municipales.

Sobre el origen de este edificio, aunque no se sabe con seguridad, se cree que pudo ser el antiguo hospital fundado por Juan López de Rus en el siglo XVI y a lo largo de su existencia ha tenido varias funciones, siendo utilizado principalmente como ayuntamiento, colegio, etc.

I glesia Parroquial de Ntra. Señora de la Asunción, de los siglos XV- XVI. Es una edificación de u gótico tardío de transición al renacimiento. La portada principal es de estilo herreriano, con frontón triangular y decoración de pináculos y bolas. El interior de una sola nave cuenta con ocho finas columnas semiembebidas en el muro. Los dos pares más próximos a la entrada de poniente, son más gruesas y con capitel de anillo; el resto, capitel de anillo octogonal y astrágalo con guirnalda colgada con cabezas de ángeles enlazadas. De los capiteles arrancan las nervaduras de laceria de la bóveda que cubre la iglesia, dividida en tres tramos y de distinto diseño. Además la iglesia consta de cuatro capillas laterales, también renacentistas, de las cuales destaca la primera de la izquierda, junto al presbiterio, con una rica portada renacentista coronada por los escudos de la familia Orea y una reja atribuida a la escuela de Hernando de Arenas.

El Retablo Mayor es de buena factura, de dos cuerpos y de dos calles a los l ados del central. Destacan algunas tallas como la de la Virgen del Rosario, un Cristo barroco y algunos cuadros.

Dentro de la sacristía se ha creado un pequeño museo que recoge algunas piezas de arte sacro y etnografía.

Bajo la torre, de dos cuerpos y realizada en 1580 por Juan de Zaldívar, se encuentra el baptisterio, precedido de u estilizado arco escarzano y con una pila bautismal en piedra.

La última restauración se realizo en 1997 gracias a distintas entidades y a la aportación particular del pueblo, devolviéndole, en la medida de lo posible su aspecto original

  • P laza de abajo o parador. Alrededor de ella es donde el pueblo ha ido creciendo. En esta plaza encontramos el edificio cronológicamente más antiguo “LA FUENTE DEL PILAR”, una fuente que aparece ya mencionada en las relaciones de Felipe II. La fuente se sitúa junto a la calzada romana que atraviesa el mismo centro del pueblo (calles Cruz de Piedra y Las Huertas).

P or su caudal fue aprovechada desde muy antiguo, probablemente primero por los romanos y después en época musulmana, dando nombre al pueblo, y hasta nuestros días que ha sido restaurada por el ayuntamiento, como símbolo de la antigüedad del pueblo.

Se trata de un manantial en la misma roca, con tres puntos de salida diferentes, sobre el cual se ha levantado una construcción romana consistente en un depósito para recoger el agua en forma abovedada, con una salida al exterior en forma de alcantarilla que servía para regar las huertas fértiles de la calle Las Huertas y abastecer al “Arroyo” donde hasta bien entrado los años sesenta las mujeres acudían a lavar. Aunque el exterior ha sufrido algunas modificaciones a lo largo del tiempo el interior es de factura romana.

E n esta misma plaza encontramos también el CONVENTO DE SANTA ANA. Sobre la antigua ermita de Santa Ana (siglo XIII) se construyó el nuevo convento de Santa Ana, un templo de estilo barroco. Conserva su iglesia, de una sola nave y planta de cruz latina, con una prolongación del brazo izquierdo del que parte la Capilla de la Santa Cruz, coronada por una cúpula y linterna, adornada con yesería barroca  y varios retablos dorados, todos ellos barrocos.

En la Capilla de la Santa Cruz se custodia la patrona del pueblo: la Santa Cruz. Esta capilla posee un rico retablo realizado en 1754, en estilo barroco, coronado con una efigie de Fray Francisco de la Cruz.

También cabe destacar dos retablitos laterales que cobijan dos imágenes napolitanas posee una bella talla del Nazareno, muy venerado en el pueblo, de origen italiano que data del siglo XVIII.

El presbiterio está presidido por un retablo rococó con algunas tallas como la de la virgen del Carmen y San Simón Stock. La nave decora sus muros con distintos retablos barrocos, destacando el de San Elías, con una artística efigie del mismo, realizada por Vicente Rudíez en 1797. En la actualidad este templo es la sede del museo y de la cofradía de La Santa Cruz.

En esta misma plaza, alrededor de la cual se articula la vida de La Alberca de Záncara, cabe destacar también la redistribución que se realizo en , dotándola de todas las infraestructuras modernas y de una bonita fuente, símbolo de modernidad:

LA FUENTE DE LA VIDA.

Se trata de una fuente- monumento, ideada por el artista Julián Pérez Muñoz en la que se representan los valores humanos y labores de las gentes de la Alberca, resumidos en cuatro pilares y representados en bajorrelieves: La Familia (el amor, la igualdad, la cultura…), El Trabajo (participación de la mujer, esfuerzo…), La Agricultura (tierra, siembra, clima) y La Ganadería (ganado, industria, progreso…). El monumento se remata con una esfera Armilar de Tolomeo, que incluye los signos zodiacales y que simboliza nuestro mundo y la universalidad de mujeres y hombres.

Además de estos dos templos existió otro, el convento de san Ildefonso (desaparecido), fundado en 1335, de Monjas Dominicanas. De este convento poseemos la carta fundacional y abundante documentación. Son pocos los restos que aun quedan en la plaza de san Pedro.

Existió también en la antigüedad otra Ermita dedicada a San Sebastián, de la que no quedan restos visibles. En la actualidad, a las afueras del pueblo, se ha construido la Ermita de San Isidro Labrador, en el lugar de recreo conocido como “La Serrezuela”, un bello entorno natural donde se celebra la romería del santo el 15 de mayo. A iniciativa de La Asociación Cultural “Fuente de La Vida” en colaboración con el Ayuntamiento, se construye en el entorno del Polideportivo, junto a la carretera de San Clemente, La Ermita de San Cristóbal.

PATRIMONIO NATURAL

C ERRO MOTEJON. El Cerro Motejón donde se sitúan los primeros asentamientos en este lugar. Se trata de un cerro fuera del casco urbano, pero muy cerca de la pobla­ción, donde se han encontrado restos de tres recintos amurallados que circundaban una fortaleza.

LA CHOPA Se trata de un árbol centenario de grandes dimensiones, situado en la Plaza del Parador, y aunque no se tienen datos exac­tos sobre su existen­cia, se le calcula una edad de 500 años por la tradición oral de los vecinos. Sobrevivió a muchas enfermedades, se dice que en los años veinte del siglo pasado, una enfermedad hizo mella en su tronco que le produjo un hueco muy grande y se pensó en su caída inminente. Para evitar su caída cuando soplara el viento, se relle­nó el hueco con argamasa y se aplicó una consistente peana al­rededor del tronco. en la actualidad solo queda un tocon en recuerdo de su presencia.

LA SERREZUELA Es un área na­tural con una superficie de diez hectáreas, de propiedad munici­pal y está situada en una peque­ña sierra a tan sólo dos kilóme­tros del centro de la población. En ella se pueden observar distintas espe­cies de arbolado: pinos, encinas, olivos, al­mendros, etc., así como una gran variedad de plantas autóctonas. Desde el año 1.996 el Ayuntamiento viene realizando distintas actuaciones en este paraje y desde esa fecha no se ha dejado de actuar sobre el mismo.

La Serrezuela cuenta con variados recur­sos; Molino que alberga un Museo Et­nográfico, aparcamiento para más de cuatrocientos vehículos, apeadero de la ruta de Don Quijote, parque infan­til, pistas de juegos populares, meren­dero, aula de la naturaleza, invernade­ro, ermita de San Isidro, chozo, molino de viento y el sendero de los aromas a través de cual se puede recorrer todo el área natural y disfrutar de más de mil plantaciones de distintas especies y aromas o la compañía de las aves y animales de caza menor que allí residen y próximamente contará con un centro de formación e interpretación medioam­biental, con el objetivo de impartir cursos de formación. La Serrezuela es en definiti­va, un lugar en el que todo visitante puede descansar y disfrutar de un atractivo entorno natural levándose, sin duda, un grato recuerdo de su paso por esta bella localidad manchega.